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PATRONO ARMAS

Andrés Avelino Cáceres

(Ayacucho, Perú, 1833-Lima, 1923) Militar y político peruano, héroe de la Campaña de La Breña durante la Guerra con Chile de 1879 y dos veces Presidente de la República peruana durante el Segundo Militarismo.

Andrés Avelino Cáceres estudiaba en un colegio de su tierra natal, cuando en mayo de 1854 lo visitó Ramón Castilla, caudillo que se había sublevado contra el gobierno de José Rufino Echenique, liderando a la facción liberal. El joven Cáceres se vio atraído por la figura del caudillo tarapaqueño y por los principios liberales, por lo que dejó de estudiar para convertirse en cadete del batallón Ayacucho, que estaba formando el general Fermín del Castillo.

Bajo sus órdenes, Cáceres libró en Lima la batalla de La Palma, en la fue derrotado. Por su participación fue ascendido a subteniente y muy pronto a teniente graduado y efectivo. Intervino nuevamente apoyando la causa de Castilla contra la revolución de Manuel Ignacio de Vivanco en Arequipa. Combatió en Yumina y Bellavista, y participó en el asalto de Arequipa, por lo cual lo ascendieron a capitán. En la toma de la ciudad recibió una herida bajo el ojo izquierdo que, felizmente, no le comprometió la vista.

Cuando se dio el conflicto con el Ecuador entre 1859 y 1860, Cáceres, que estaba aún convaleciente por las heridas recibidas en su última campaña, acudió a la defensa de la frontera. Luego fue enviado por el presidente Castilla a Francia, como adjunto militar a la Legación peruana en París, para curarse viejas y nuevas heridas, volviendo al país en 1862. Se integró al batallón Pichincha en Huancayo.

Al producirse los acontecimientos que llevaron a la Guerra con España, Cáceres se opuso firmemente a la actitud, que consideraba pasiva, del gobierno de Juan Antonio Pezet frente a la ocupación de las Islas Chincha por la Expedición Científica Española. Por su dura crítica al gobierno fue apresado y desterrado con otros oficiales, que lograron huir a Mollendo. Los prófugos se unieron a la revolución restauradora del honor nacional liderada por Mariano Ignacio Prado contra Pezet y el claudicante Tratado Vivanco-Pareja, que aceptaba las condiciones de la Armada española. Entonces, Cáceres fue ascendido y apoyó el golpe de estado de Prado, participando en la ocupación de Lima. Intervino en el Combate del Callao o del 2 de mayo de 1866, donde fue vencida la Armada española, que se retiró a la Isla San Lorenzo, para luego abandonar el Perú.

Después de estos hechos, Andrés Avelino Cáceres solicitó su retiro y se dedicó a la agricultura en la tierra que lo vio nacer, entre 1868 y 1872, hasta que se opuso al intento de golpe de estado de los hermanos Gutiérrez, contra el que se convertiría en el primer presidente civil, Manuel Pardo Lavalle. El líder del Partido Civil le otorgó la jefatura del batallón Zepita, que Cáceres aceptó gustoso. Tuvo que apagar un conato de rebelión que surgió en sus filas y marchó a Tarma y Chanchamayo para completar la formación de sus hombres. Participó contra la rebelión de Nicolás de Piérola en Moquegua, batiéndolo en el Alto de los Ángeles, luego de lo cual fue promovido a coronel graduado. Fue elegido Prefecto del Cuzco en 1877, sin abandonar sus obligaciones militares al frente del Zepita.

Desempeñando ese cargo se inició la Guerra con Chile y tuvo que dirigirse al sur en la II División, peleando en la Campaña de Tarapacá, las batallas de San Francisco (19/11/1879) y Tarapacá (27/11/1789). En esta última fue donde Andrés Avelino Cáceres tuvo una destacada actuación cuando logró tomar los cerros, haciendo retroceder a las tropas chilenas, que se vieron obligadas a abandonar sus cañones Krup. Si bien Tarapacá fue defendida gracias a la destreza de Cáceres, fue una victoria provisional porque el ejército peruano debió retroceder dejando el territorio salitrero al enemigo.

Cáceres colaboró en la reorganización del Ejército del Sur para su concentración en Tacna junto con las tropas bolivianas al mando del nuevo presidente, Narciso Campero, quien había dado golpe de estado a Hilarión Daza. En el país también se había dado una crisis política debido a la partida del presidente Prado, quien fue derrocado por Nicolás de Piérola. En ese contexto se dio la Campaña de Tacna, en la que intervino Cáceres, demostrando gran valor en el Alto de la Alianza (26/5/1880). Luego, el caudillo se dirigió a la capital, a la que arribó en agosto de 1880. Fue nombrado Comandante General de la V División del Ejército del Centro y fue a Huaral para concluir el entrenamiento del ejército de reserva.

Como coronel efectivo participó en la Campaña de Lima, que fue organizada personalmente por el dictador Piérola, quien formó dos líneas defensivas demasiado extensas: la de San Juan, compuesta por trincheras y que iba desde el Morro Solar hasta Monterrico chico, y la de Miraflores, que era la línea de reductos, que iba desde Armendáriz hasta camino a Chosica.

Las tropas chilenas al mando de Baquedano desembarcaron en Pisco y Curayacu, tres millas al norte de Chilca, llegando a Lima por el Morro Solar, que estaba siendo defendido por Miguel Iglesias, quien había sido obligado a retroceder por las fuerzas chilenas. Cáceres participó en la fracasada batalla teniendo que retirarse a Chorrillos con lo que le restaba de sus hombres en orden, luego de haber sufrido fuertes pérdidas.

Después de la derrota de San Juan, el 13 de enero de 1881, las tropas chilenas incendiaron Chorrillos y Barranco. Aprovechando la borrachera, Cáceres quería algunos soldados para atacar por sorpresa a los chilenos, pero Piérola se negó. Dos días después, el ejército chileno vencía la línea de Miraflores, donde Cáceres luchó denodadamente sufriendo la perforación de su fémur derecho. Acudió a un puesto ambulatorio en San Carlos, y fue escondido por los jesuitas en la celda del padre superior del Convento de San Pedro. Estaba todavía en convalecencia, cuando huyó de Lima, el 15 de abril de 1881, temiendo ser hallado en las pesquisas que hacían las tropas chilenas. Fue a Jauja y lo nombraron Jefe político y militar de los departamentos del Centro.

Durante la Ocupación chilena (1881-1883), Cáceres organizó sus montoneras en el Valle del Mantaro, en la Sierra Central, y estableció su cuartel general en Matucana. Fue ascendido a general en agosto de 1881. Luego, reubicó su cuartel en Chosica, pero no por mucho tiempo. Le ofrecieron la presidencia en 1881, que no aceptó para no crear más divisiones. Las principales batallas de la Campaña de la Breña se dieron en Pucará el 2 de febrero de 1882; nuevamente Pucará, Marcavalle y Concepción el 9 de julio de 1882; y en Huamachuco el 10 de julio de 1882.

Esta última fue la única derrota considerable que sufrió el líder, pues los demás encuentros fueron victorias de Cáceres, que hasta hoy se recuerdan y rememoran a través del folklore popular de la región. Por sus destrezas en la lucha, ganó el apelativo del Brujo de los Andes. La exitosa Campaña de la Breña duró hasta que el caudillo del Norte, Miguel Iglesias, dio el Grito de Montán desde su hacienda en Cajamarca para poner fin a la guerra. Una Asamblea lo nombró Presidente Regenerador del Perú y lo facultó para firmar un tratado con Chile. Es así que se firmó el Tratado de Ancón de 1883, al que Cáceres se opuso.

Como consecuencia de la guerra, se inició la época del Segundo Militarismo (1884-1895), donde tenían el dominio político los más importantes jefes militares de la Guerra con Chile. En ese momento, Cáceres se sublevó contra Iglesias, que tuvo que dejar el poder y convocar elecciones, saliendo elegido el héroe de la Breña. En su primer gobierno (1886-1890), el líder formó el Partido Constitucional. En ese contexto de crisis a todo nivel, Manuel González Prada dio un famoso Discurso en el Teatro Politeama en 1888, en el que expresó una crítica feroz al pasado republicano y sus líderes, entre ellos Cáceres, y reveló su profundo espíritu antichileno. Este discurso se dio en el marco de un evento realizado para recaudar fondos para la recuperación de Tacna y Arica, provincias que se hallaban en poder de Chile desde 1883. En este período se desarrollaba el indigenismo, que buscaba revalorar al indio y superar la discriminación de la que había sido objeto. Entre sus exponentes destacó Clorinda Matto de Turner. Fue una etapa importante a nivel cultural, que se vio enriquecida con una reflexión meditada.

Con el objetivo de cancelar la deuda externa debido a la crisis fiscal y a la ruina del crédito exterior provocada por la guerra, firmó el discutido Contrato Grace en 1889. A través del contrato acordado entre el Estado peruano y Miguel Grace, representante de los tenedores de bonos de la deuda externa peruana, los bonistas ingleses cancelarían totalmente la deuda que ascendía a 51.000.000 de libras esterlinas. A cambio, el estado peruano entregaría los ferrocarriles por 66 años, 3 millones de toneladas de guano y se comprometía a pagar 33 anualidades de 80.000 libras cada una. Los tenedores de bonos constituyeron en Londres una compañía para la administración de los ferrocarriles: la Peruvian Corporation. Además, los bonistas debían concluir los tramos ferroviarios de Chicla-La Oroya (ferrocarril central) y Juliaca-Santa Rosa (ferrocarril del sur); y se comprometían a construir 70 kilómetros más de cualquier otro ferrocarril. Asimismo, se les concedió la libre navegación por el Lago Titicaca y el libre uso de algunos muelles del país.

En esta época se inició la explotación del caucho y la agroexportación. Surgió el Banco Italiano, que al inicio atendía a residentes italianos y en poco tiempo fue creciendo y empezando a atender al público nacional también. Después de su período presidencial fue nombrado Ministro Plenipotenciario del Perú en Inglaterra y Francia.

MARISCAL RAMON CASTILLA

(Tarapacá, Perú, 1797 - Tivilichi, id., 1867) Militar y político peruano. Ramón Castilla empezó su carrera militar en las filas del ejército español, en lucha contra las fuerzas independentistas mandadas por el general argentino José de San Martín.

En 1817 fue hecho prisionero, pero consiguió escapar y regresó a Perú. En 1822, ante el cariz que tomaban los acontecimientos, Ramón Castilla decidió abandonar el ejército español y ofrecer sus servicios al general San Martín. Poco después, en 1824, ingresó en el ejército de Simón Bolívar, a cuyas órdenes participó en la batalla de Ayacucho, por la que Perú consiguió la independencia.

En 1825, Castilla fue nombrado gobernador de la provincia de Tarapacá, cargo desde el que impulsó una política de talante conservador, opuesta a los criterios más progresistas de Bolívar y en consonancia con los reclamos de la élite criolla.

Durante la segunda presidencia del general Agustín Gamarra (1839-1841) se le encomendó la cartera de Tesoro, ministerio desde el que Ramón Castilla organizó las primeras exportaciones de guano. Éstas se incrementaron notablemente a partir de 1845, fecha en que fue elegido presidente de la República. Durante su primer mandato, que se extendió hasta 1851, las exportaciones de guano se multiplicaron, gracias a sus convenios con la firma británica Anthony Gibbs, que se encargó de su comercialización en el Reino Unido, y la francesa Montané, que hizo lo propio en Francia. Asímismo, para facilitar su transporte desde los centros de producción, Castilla realizó destacadas obras públicas (primera línea de ferrocarril entre Lima y Callao en 1851), al tiempo que introducía importantes reformas económicas y financieras.

CRL JOSE JOAQUIN INCLAN

Nació en Tacna en 1825. Ingresó al ejército a los 16 años de edad y a los 25 años ya era Teniente Coronel. Participó en el Combate del 2 de Mayo de 1866 como Comandante General del Sector Norte del Callao; durante la guerra con chile (1879) al mando de la Sétima División, peleó en la batalla de Arica (1880) y en cumplimiento al juramento de honor, ofrendó su vida su vida. Personifica la Integridad y la disciplina militar al servicio de la Patria.

TTE CRL PEDRO RUIZ GALLO

El Teniente Coronel Don Pedro RUIZ GALLO, nació el 24 de junio de 1,838 en el pueblo de Santa María Magdalena de Eten, hoy ciudad de Eten del Departamento de Lambayeque, siendo sus padres el Coronel Hispano Dn. Manuel RUIZ y su madre doña Juliana GALLO, natural de Lambayeque

Con fecha 05 de enero de 1,854 asume el grado de Sub Teniente en condición de Graduado, adquiriendo la Efectividad el 14 de noviembre del mismo año. Por cuestiones políticas es dado de baja con fecha 30 de diciembre de 1,856, siendo reincorporado por acontecimientos netamente políticos y ascendido al grado de Teniente, el 18 de Junio de 1,857, alcanzando el grado de Capitán el 18 de octubre de 1,858, grado en el cual es designado como Ayudante de la Prefectura de Amazonas (Chachapoyas); construye el primer reloj que obsequia a la Catedral de esa ciudad, lo que le valió el reconocimiento del pueblo. Como explorador recorre vastas zonas de la montaña, descubriendo la ruta fluvial que une la Provincia de Bongara y el Pongo de Manseriche, también descubre la tribu de los Aguarunas; realizó el primer mapa de las regiones que había explorado. Por esa misma época se dedica a explorar las propiedades de muchas plantas, descubriendo el fluido a modo de vacunas con el cual combatió el terrible flagelo de la viruela, salvando muchas vidas, hecho que dio lugar al titulo de " Médico Militar Salvador" .

Por su labor desempeñada en el combate del 2 de mayo de 1,866 se mereció el titulo de Benemérito de la Patria; luego diseñó y construyó un reloj monumental en la ciudad de Lima, el cual a la llegada del Ejercito invasor chileno y vislumbrando el daño que hacían a su paso por nuestra patria le quitó algunas piezas inutilizándolo para siempre, pese a los esfuerzos que estos realizaron para volver hacerlo funcionar, no lo lograron.

Una de sus producciones como investigador fue la publicación, el 28 de julio de 1,878, de un folleto titulado " Estudios generales sobre navegación aérea y resolución de este importante problema" , inventando la primera máquina aérea, que tenía la forma de un ave voladora, lamentablemente no hubo quien apoyará económicamente este magnifico invento, quedando reservado en su época, y después con los adelantos tecnológicos es comprobado y reconocidos los privilegios de una mente extraordinaria como la de Pedro Ruiz.

En 1,879, no pudiendo soportar la presencia y la infamia que significaba el enemigo chileno, forjó un medio eficaz para destruir al invasor; el invento y la construcción de un torpedo que le abrió las puertas a la inmortalidad . Pidió autorización al Presidente de la República para poner su invento al servicio de las Fuerzas Peruanas con el propósito de evitar el bloqueo del puerto del Callao asegurando la destrucción de los buques enemigos o hacer retirar la escuadra chilena. Un año después, aceptada su petición comenzó a laborar con el gremio mas abnegado entre nosotros, los pescadores, formando con ellos un cuerpo a sus ordenes dispuestos a seguirlos hasta la muerte si quería llamarle la voz del honor, cuando casi terminaba uno de estos torpedos y trataba de ponerle su carga explosiva, una terrible explosión lanzó su cuerpo despedazado al espacio e hirió a dos de sus fieles colaboradores, un 24 de abril de 1,880 hacían las 12.00 hrs del día, una horrible explosión llenó de humo su casa donde laboraba en su invento, los lienzos y vidrios volaron y el incendio se declaró inmediatamente; los vecinos corrieron a la casa llegando a sacar solamente su cuerpo mutilado de entre los escombros muriendo honrosamente por la patria.

Dn. JOSE OLAYA BALANDRA

Don José Silverio Olaya Balandra nació en San Pedro de los Chorrillos, hacia 1782, fue hijo del pescador Jose Apolinario Olaya y Melchora Desde sus años jóvenes ayodo a sus padres en las faenas de la pesca artesanal., desde pequeño su amor por la Patria, invadía su corazón y su mente, el cual llegaría a su máxima expresión en ocasión de su sacrificio el 29 de Junio de 1823.

Eran los años de lucha por la independencia política del Perú. El Ejército Libertador había sufrido reveses en las Batallas de Torata y Moquegua. Poco antes de la llegada de Simón Bolívar al Perú, cuando el ejército realista recuperó el control de la ciudad de Lima (19 de Junio de 1823), y el gobierno independiente (General Sucre y el Congreso) tuvo que refugiarse en los castillos del Real Felipe en el Callao, el pescador chorrillano José Silverio Olaya Balandra, dado su profundo patriotismo, se presentó a servir de mensajero entre las fuerzas patriotas de la escuadra libertadora que bloqueaba la costa del Callao y Lima, y del Callao a Chorrillos, recorridos que con frecuencia los realizó a nado.

 

El General Sucre recurrió a los servicios de José Olaya B. Por recomendación del ciudadano Andrés Riquero, tío de la dama limeña doña Juana de Dios Manrique, quien conocía a la familia de Olaya.

Doña Juana de Dios M. Recibía la correspondencia secreta que recibía el General Sucre, y se la entregaba a sus destinatarios, sin revelar la identidad del ilustre mensajero.

Esta delicada misión fue cumplida por Olaya, por algún tiempo, llevando y entregando mensajes de vital importancia, referentes al estado de las fuerzas ocupantes y los pertrechos que disponían.

Eran la cinco de la tarde del 27 de Junio de 1823, cuando el Gobernador de Lima, Don Ramón Rodil hizo aprehender a Olaya, en la calle de la Acequia Alta. Olaya al verse perseguido poco antes, consiguió arrojar un importante paquete de correspondencia secreta, a la acequia de la calle San Marcelo, sin que sus perseguidores se percataran de ello.

Cuando lo registraron solo hallaron una caja de dulces con algunas cartas sin dirección, sin nombres, ni firmas, y alguna de ellas cifrada.

Maniatado, Olaya fue conducido a Palacio testigo presencial de lo que ocurrió en este lugar fue el padre Meneses, religiosos de Santo Domingo, se le infligió doscientos palos, se le saco las uñas de las manos, se le colgó de los pulgares y se le martirizó los pulgares con las llaves de un fusil. Todo fue en vano, pues no confesó una sola palabra; un impenetrable silencio era su respuesta.

En la mañana del 28 de Junio de 1823, el Ayudante del Brigadier Rodil don Manuel Llanos, condujo a la señora Antonia Zumaeta de Riquero, tía de Doña Juana de Dios Manrique, ante la presencia del martirizado Olaya, y al preguntársele si doña Antonia era pa persona a quién había entregado la correspondencia, Olaya contestó que no la conocía.

Como uno de los últimos tormentos, y tal vez el más cruel y doloroso, llevan la madre de Olaya, Doña Melchora Balandra para presionar alguna confesión. Sólo un héroe de la talla de Olaya es capaz de no doblegarse ante este nuevo intento realista; Olaya pide a su progenitora que entierren su cadáver cristianamente; y recibiendo la última caricia maternal y la última bendición, se despide de su madre. Se le sentencia a muerte por fusilamiento y se lo comunican. "Si tuviera mil vidas, gustoso las perdería antes de denunciar a los patriotas o traicionar a mi patria" fue su respuesta.

La pena se cumplió a las once de la mañana del 29 de Junio de 1823 en el denominado Callejón de Petateros, hoy pasaje Olaya, ubicado al costado de la Plaza de Armas de Lima.

 

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